martes, 6 de diciembre de 2016

Crítica: María (y los demás)

LXIV FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN:
"Siempre es interesante asistir a la expresión de las nuevas voces de nuestra cinematografía y a partir de ahí extraer síntesis de las diversas corrientes creativas que confluyen a la hora de labrar historias que deambulan por múltiples caminos. Nely Reguera apuesta por un formato de aires afrancesados en una película que aunque de formalismos cómicos, esconde cierto ejercicio dramático. La sátira a la que asistimos, con momentos muy ingeniosos, esconde el drama más profundo de nuestros días: la carencia del amar y ser amado. María no encuentra el sentido de su vida, una vez que esta toma nuevas vías frente a los postulados rutinarios. Los cimientos se rompen, y entre el llanto y la carcajada tiene que dar forma a sus propósitos futuros, que atienden a un presente muy inmediato. Aunque con ciertos trazos subrayados, y ciertos pasajes mejorables, es incuestionable la habilidad de la película para definir personajes y situaciones, así como dotar de ritmo a la propuesta simplemente a través de la afinación de los diálogos. Nely Reguera defiende un ejercicio, que aunque parece simple, se ata a la premisas más sólidas, y conforma un retrato certero de las relaciones familiares. En este sentido, hay que admirar el talento de un reparto muy coral que con pulso inunda de humanidad cada rincón de la función. Lo de Bárbara Lennie va por separado, pues su composición es absolutamente encomiable, haciendo incluso que las propuestas menos nítidas se desvíen por el camino de lo magistral. Confirma lo que viene advirtiendo desde hace años: su claro posicionamiento como una de las mejores actrices de su generación, y esta vez, labrando un personaje que camina por esa delicada línea entre la lágrima y la sonrisa, que es la vida."
 

Lo mejor: Bárbara Lennie.


Lo peor: Ciertos trazos del trayecto que atienden en exceso al subrayado.



NOTA: 7(****)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Crítica: El olivo

"La humanidad con la que la realizadora Icíar Bollaín erige sus historias siempre es un garante de interés ante la definición de nuevos proyectos. Su última película, nacida de la hábil inteligencia de su marido, Paul Laverty, reflexiona sobre numerosas cuestiones que atañen al enorme cambio sociocultural que ha experimentado la esfera planetaria en los últimos años, a través de una historia tan mínima como las que recorren nuestras aceras diariamente. La ruptura de las raíces del olivo para viajar hasta un alarmante proceso globalizador, en el que las armas del capitalismo han jugado a un determinismo de homogeneización, constituye la columna vertebral de un relato emocionante. Esta particular road movie carga su peso sobre los hombros de ese valiente personaje llamado Alma, que intenta recuperar la esencia perdida de la tierra a través del fuego de su abuelo. En el recorrido, la película se pierde entre derrapes de guion, personajes forzados, y un sin fin de lugares comunes que en nada benefician a la definición humanista a la que aspira. Como si de un discurso político planetario se tratara la película atina a resolver su cometido final, pero con numerosas imperfecciones en su recorrido, desde posturas narrativas hasta fórmulas de construcción metafórica en pro de sacudir las secuelas de cierto inmovilismo planetario actual. Con ello, quedan las buenas vibraciones de una película que se sigue con agrado por su agilidad y frescura, una enmienda técnica notable (destacar la preciosa labor de fotografía y música), y la ferocidades de un reparto, que guía con pulso una extraordinaria Anna Castillo. Su aportación desborda humanidad allá por donde camina, lucha y verbaliza sus amplios sentimientos, manteniendo siempre nivelada una historia que en determinados momentos está condenada a caer por sus propios determinismos."
 
Lo mejor: La valentía de Anna Castillo.


Lo peor: Situaciones forzadas y personajes marcados de un guion mejorable.




NOTA: 7(****)

viernes, 25 de noviembre de 2016

Crítica: La próxima piel

"La evolución cinematográfica de Isaki Lacuesta desde su salida del Máster en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra ha sido un puro altibajo. Sus primeras incursiones de tono más documental adquirieron el valor de lo sublime, para luego pasar a tratamientos de ficción y experimentales completamente fallidos y que pedían a gritos un claro aire de renovación. Pues bien, contra pronóstico, y gracias al enlace artístico con Isa Campo, surge una nueva línea, bastante diferenciada, dentro de su producción. En este ejercicio de ferviente análisis psicológico en comunión con valores de definición sociocultural, se indaga sobre el concepto de la identidad dentro de la esfera contemporánea que nos atañe, a través de una historia que levanta posiciones encontradas. El regreso del "hijo pródigo" después de más de ocho años desaparecido es la raíz a partir de la cual se construye de forma minuciosa este sombrío relato. La forma de orquestar las piezas y de ofrecerlas al espectador hace que la película sea un auténtico ejercicio de inversión y de continuo análisis que nos permite viajar a la par de los personajes. Vivimos con esa inquietud constante a la que asisten los protagonistas del relato, y poco a poco se nos va sirviendo una lectura que en última instancia hace que volvamos una y otra vez sobre el relato, y sobre las enmiendas reflexivas que plantea. La forma de construir la historia y la precisión que la levanta realmente maravillan, y más unido a un ejercicio de dirección exquisito, que en el gusto por los detalles perfila una atmósfera muy inquietante. Esta determina el singular proceso de inmersión, y se solventa en el milimétrico uso de elementos técnicos, desde los abrumadores blancos de la fotografía hasta el calibrado ejercicio de sonido. Envoltorio que explosiona en la extraordinaria elaboración del elenco. Su aportación determina las precisas comunicaciones verbales y no verbales que tanto empapan la cinta de necesarias posiciones encontradas. Especial mención para la rotundidad de Sergi López, el magnetismo de Emma Suárez y la extraordinaria composición del mejor Álex Monner hasta la fecha. Este tándem protagonista acumula y expresa las pistas racionales de una película extraordinaria, no sólo por su gran capacidad de inversión y sino también de reinvención continua."
 

Lo mejor: Su capacidad de relectura continua.



Lo peor: Su escasa expresión mediática.





NOTA: 9(*****)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Palmarés XIII Premios Corona 2016

Mejor película:
La próxima piel














Mejor dirección:
Albert Serra "La muerte de Luis XIV"
















Premio del Jurado:
María (y los demás)















Premio de la crítica:
La muerte de Luis XIV













Premio del Público:
María (y los demás) 















Mejor actor protagonista:
(Empate) Álex Monner "La próxima piel" & José Luis Gómez "La isla del viento"


























Mejor actriz protagonista:
Emma Suárez "La próxima piel"














Mejor actor de reparto:
José Sacristán "Las furias"















Mejor actriz de reparto:
Laia Marull "La madre"














Mejor guion:
Isa Campo, Isaki Lacuesta & Fran Araújo "La próxima piel"













Mejor fotografía: 
Carles Gusi "Quatretondeta"










 




Mejor música original:
Arnau Vilà "Las furias"


 
Mejor montaje:
Domi Parra "La próxima piel"









 


Mejor vestuario:
Nina Avramovic "La muerte de Luis XIV"












Mejor maquillaje y peluquería:
Marion Vissac & Antoine Mancini "La muerte de Luis XIV"
















Premio revelación:
Javier Mendo "La madre"










Mejor película europea:
Bar Bahar, de Maysaloun Hamoud (Israel)












Mejor película documental:
Omega, de José Sánchez-Montes & Gervasio Iglesias












Premio honorífico:
José Quetglas

Crítica: El hombre de las mil caras

"La hazaña de Alberto Rodríguez se ha consolidado en apenas unos años. Ya es claramente unos de los realizadores claves de nuestra filmografía, con un nivel de consideración tanto nacional como internacional. Cada apuesta, cada proyecto que aborda levanta un umbral considerable de expectativas, y no es para menos, ya que todas las enmiendas que lleva a cabo tienen algun tipo de interés, que en algunos casos cataliza en películas de gran maestría narrativa y técnica. Basta con no olvidarse de esa joya que empezó a vibrar en las pantallas hace unos dos años. Su última apuesta planea sobre la aventura que emprendió Francisco Paesa en su venganza contra el gobierno español, en un ejercicio en el que resaltó de forma acusada la figura de Luis Roldán. Toda esta historia es construida gracias al buen pulso de Rodríguez que dibuja una muestra de firmezas audiovisuales y de gran empaque técnico, lo que facilita su ritmo y su destreza. No obstante, los caminos de su narrativa desechan las opciones más interesantes para atender a efectismos de la hazaña. Es decir, la película perfila las grandilocuencias del hecho histórico, acumulando nombres, datos, fechas y demás contenido, lo que al final acaba provocando cierta indiferencia ante el exceso y la mal consecución del mismo, frente a cierto minimalismo que hubiese resaltado en definitiva el interés de la aventura: el desglose psicológico de dos personajes tan complejos como Paesa y Roldán. Se atisban las ganas de poder haber asistido a una apuesta que con posibilidades hubiese optado por caminos más firmes, en vez de atender a cierto barroquismo para un supuesto impacto mayor (y de este modo, apelando a un público más numeroso). En todo caso, la aventura se sigue con comodidad y uno admira las destrezas de un Carlos Santos más sólido que nunca y sobre todo, la maestría de ese genio llamado Eduard Fernández, que compone con brillantez un Paesa, objeto de contradicciones, otorgando de este modo entereza y vida al relato frente al desdibujado plantel de personajes e historias que configura la película en pro de otros objetivos menos afinados."
Lo mejor: Eduard Fernández, componiendo un Paesa memorable.

Lo peor: La falta de consistencia del conjunto y el desdibujado plantel de personajes.

NOTA: 6,5(***)

martes, 22 de noviembre de 2016

Crítica: La isla del viento

"Hay cierto temor al retrato de personajes célebres de nuestra historia, lo que ha provocado, en numerosas ocasiones, que los intentos de acercamiento hayan sido pobres y de escaso de interés. La lista de artistas y personalidades que han sucumbido a la insuficiencia de ejercicios cinematográficos y/o audiovisuales es numerosa, y es que en este país, las muestras de consagración hacen que las derivas creativas tomen posturas excesivamente conservadoras, acartonadas y hasta rancias. Esta es la premisa que podría generar cierto temor ante la incursión de Manuel Menchón en un episodio de la vida del gran Miguel de Unamuno. Hablamos de su exilio en Fuerteventura y con ello, de la construcción emocional e intelectual consecuente que supuso este viaje para el literato. No obstante, este curioso ejercicio, a pesar del injusto tratamiento mediático que ha recibido, y de una distribución mejorable, planea con solidez sobre sus cometidos. Estamos ante una película imperfecta, pues se notan ciertas carencias a la hora de adoptar una visión concreta sobre el maestro, o una construcción de la historia a través de sus diversos personajes que en ocasiones se muestra torpe, y que se desvía por numerosos caminos que van hacia al olvido, en vez de a la consolidación de una visión que se preste a la reflexión. Tampoco ayuda la inclusión de ciertos personajes caricaturizados, o cierto maniqueísmo que asoma en los momentos más claves de la película. Pero, con ello, debemos ser conscientes de que esta película más que profundizar en la figura del genio, indaga en la situación de las islas durante aquella época, y en torno a su gente, su vida, y su cultura planea constantemente para plantear una metáfora sobre lo que ha sido y es este espacio de nuestro país. En este sentido, la película gana enteros, y a pesar de sus carencias, construye momentos de absoluta magia y plantea un recorrido etnográfico de gran riqueza artística. En esta senda, es difícil no admirarse por la solvencia de ciertas aportaciones técnicas, como la fotográfica, construyendo un universo de áridas connotaciones, del mismo modo, que abruma el exquisito y milimétrico ejercicio de dirección artística, absolutamente necesario para empaparnos del universo que propone la cinta. La película pule sus valías en las aportaciones de un reparto notable, en el que sin duda, persiste y con fuerza, la expresión, las palabras y las matizaciones de una composición memorable. José Luis Gómez, en su papel de Unamumo, compone con brillantez un ejercicio memorable que nos acerca con valentía a las inquietudes de un genio y nos posiciona en la dialéctica de una época, que persiste en nuestro imaginario, y que se actualiza de forma constante ante el temor de nuestros días."
Lo mejor: Un brillante José Luis Gómez, y una exquisita dirección artística.

Lo peor: Los desbarajustes de un guion que derrapa continuamente.


NOTA: 6,5(***)

jueves, 17 de noviembre de 2016

Crítica: Omega

"Hablar de esa construcción musical que supuso y supone "Omega", es tragar saliva y contenerse, ante la inmensidad de lo que supone, tanto dentro de una esfera puramente musical como cultural. "Omega" se convirtió no sólo en la reivindicación del valor artístico de un gran maestro, sino también en la de la necesaria y admirable fusión de las artes dentro de la esfera contemporánea, base que podemos entroncar de un modo matizado con las fervientes revueltas artísticas de comienzo del siglo XX, y con sus antecesoras. Morente y el siempre interesante Lagartija Nick firmaron con autoridad la historia del arte y su valor como entes dentro de la esfera cultural. José Sánchez-Montes (en colaboración con Gervasio Iglesias), interesante mirada documental al mundo del flamenco e intimación directa con la ciudad de Granada, decisiva para entender este tipo de revoluciones artístico-culturales, se adentra en la expresión y en la dimensión que supuso la elaboración de este ejercicio musical. Si es cierto, que una muestra tan vanguardista, tan única, podría haber encontrado un vehículo de comunicación más innovador, de más arriesgada apuesta formal, e incluso con motivos de expresión muy diferentes a los empleados, lo cual hace que el ejercicio adolezca de cierta complacencia, que nada tiene que ver con las explosiones que genera el disco. No obstante, la documentación es tan completa, las matizaciones están tan bien soldadas, y la estructura funciona tan bien, que a pesar de que viajamos por ciertos ritos que atienden a la convención, la película se sigue con interés y nos permite adentrarnos en su verticalidad, extrayendo de esta manera, síntesis reflexivas curiosas y necesarias para entender el panorama artístico, y por ende, cultural, que nos ocupa. Además, la conjunción técnica de la cinta funciona con solidez, en especial un montaje que otorga una expresiva fuerza, que a veces no acumula la imagen por sí sola. Con sus imperfecciones, esta valiente reflexión sobre un gran hito en nuestra música, merece ser visionado y meditado para entender la importancia que el arte ocupa en nuestra vida, así como la necesaria valoración de nuestras expresiones más cotidianas."
 
Lo mejor: La agilidad del discurso, y sus completas aportaciones.


Lo peor: Cierta condescendencia con el espectador.


NOTA: 7(****)